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Tikoa y OPTFAIN: hacerlo de la forma correcta

Cada cual tiene su modelo de negocio, hace sus apuestas y trata de ganarlas. Aunque no todos lo hacemos igual, ni con los mismos objetivos, ni desde las mismas ideas y la misma visión del mundo.

Lo bonito del mercado es que, para ganar esa apuesta, no son ni el azar ni la fuerza las herramientas correctas: tienes que hacer algo por otros, que ellos mismos valoren, para que a su vez hagan – libre y voluntariamente – algo por ti. Eso es servir en el sentido más estricto. Se puede, por supuesto, recurrir a otras herramientas: regulaciones para capturar rentas, tácticas mafiosas, monopolios estatales, etc. Pero la satisfacción no es la misma.

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El modelo de negocio de Tikoa, con sus aciertos y sus errores, es profesional, sólido, ambicioso e idealista. Somos económica, comunitaria y vitalmente ambiciosos, nos consideramos activistas de mercado y creemos que siempre hay una manera más correcta de hacer las cosas. Un camino que es el más correcto para llegar a lugares cuyo aspecto nunca será independiente del camino, cuyo aire siempre será más agradable si has llegado como querías llegar.

You should know that I have always taken the path that is most right. The result is never in question for me. Just what path do you take to get there, and there is always one that is most right. And that is what this is.

Abel Morales, en A most violent year

Eso nos ha llevado a cometer lo que pudieran parecer errores empresariales desde el inicio, como decir “no” en exceso a clientes con dinero en la mano, a estudiar en exceso sobre tecnologías burbujiles, a esperar en exceso, escrutar en exceso en busca de errores y disfrutar de encontrarlos. A menudo hemos escrito sobre esos cambios. Puede parecer contradictorio, pero no lo es en absoluto.

Eso nos ha dado una credibilidad de la que estamos orgullosos. Primero como Tikoa a través de nuestro trabajo en el mercado y de la divulgación a través de impresiontresde.com, y ahora también mediante el Observatorio Permanente de Fabricación Aditiva e Investigación Neoindustrial.

Por tanto, ahora abrimos el arco y ofrecemos nuestros conocimientos y habilidades no sólo a clientes, sino a otras empresas, nuevas o viejas, en dos formatos:

Ofrecemos experiencia en el mercado, conocimientos profundos de la tecnología, conocimientos amplios de los procesos de fabricación, un entendimiento multidisciplinar y serio de las implicaciones económicas, sociales y de mercado, o la capacidad para enmarcar estas cuestiones tecnológicas en otros procesos de la empresa, aportando soluciones sin causar disrupciones innecesarias.

Además, ofrecemos nuestro historial y nuestro discurso a pecho descubierto. Cualquiera puede comprobar que nuestro compromiso es con quien decimos que es, con los clientes y colaboradores. Nadie puede decir que nos cortamos ni un pelo para decir nada. Antes nos dicen lo contrario.

Así que está claro ya que sabemos muy bien hacer nuestro trabajo – pueden leer el primer informe de OPTFAIN y el blog impresiontresde.com -, y que, además, nuestras intenciones y objetivos, nuestros incentivos y motivaciones, son los que declaramos. Tanto este blog como nuestras apuestas concretas sobre impresión 3D hablan también con claridad. Ahora toca ampliar la red y asentar la existente, así que te invitamos a colaborar en esta nueva etapa con un grupo de tekis ambiciosos y honestos, convencidos de que, para mejorar el entorno, el mercado es la vía más importante.

Puedes ponerte en contacto con nosotros a través de distribucion@tikoa.es o certificacion@optfain.com.

 

By |noviembre 3rd, 2016|AdM|0 Comments

Una invitación a la acción viable conducida por imperativos éticos

Extracto del post Anarquismo y Minarquismo hoy.

El imperativo ético que sostiene a un activista, que pretende a la vez ser acción directa y llamada a la acción, nos lleva a una propuesta no universalista, que no pretenda imponer modos de vida, sino sólo proponer una vía. No un sistema económico concreto, aunque está claro cual es la ascendencia de alguien que habla de mercado en su propia etiqueta. Proponemos, simplemente, lo que hace un activista cuando decide que la mejor manera de conseguir un impacto real es mediante procesos de mercado.

Aunque consideramos loable que existan iniciativas agoristas como Silk Road (que hemos analizado), el entorno legal en el que nos movemos nos lleva a proponer cambios más progresivos pero que permitan a la gente vivir sus vidas mientras seguimos mirando siempre a la primera línea de defensa de la libertad. Tratamos de superar la dicotomía innecesaria entre cooperación y competición, en el plano práctico y teórico.

Por otra parte, nos centramos en buscar las potencialidades de planteamientos distribuídos y centrados, como Ethereum y otras aplicaciones de Blockchain, quizá lo más prometedor de los últimos años, habiendo dado lugar a entornos de testeo libre como Open Bazaar. ¿Por qué? Porque el hecho de que Internet sea gratis no hace que deje de ser el bien de capital más importante de la historia de la humanidad, y aprovecharlo al máximo (como el aire, o el sol) es un imperativo económico. Que no podamos medir su valor con facilidad no hace menos evidente cuánto cómo ha cambiado el mundo.

By |septiembre 1st, 2016|AdM|0 Comments

Propuesta activista: sed más eficaces que los estados

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Aclarando primero

A menudo nos exponen un proyecto, un producto o una empresa y nos preguntan si algo en concreto es, o no, activismo de mercado. O, directamente, nos preguntan qué negocios podrían iniciar que entrasen dentro del “modelo”. Pero hemos dejado claro que eso es, en cierta medida, imposible… porque el adm es un estilo, y no un modelo. Es un concepto amplio en el que caben el agorismo, la economía (o producción) directa, la acción en mercados negros o grises, el emprendedurismo antisistema, y muchas otras fórmulas más concretas que permiten mejorar el entorno, e incluso van orientadas a ello. Fórmulas que son viables como negocio, o incluso muy rentables.

Aclarado eso, y dejando también claro que nosotros nunca emitiremos una Certificación del Buen Mercactivista (como esas certificaciones de bondad empresarial tan vacías, y que tanto abundan), quedamos liberados para aconsejar humildemente y tratar de aportar guías útiles, mientras analizamos y actuamos, tal como recibimos consejos y guía de otros. De manera similar a cuando te liberas de la falsa creencia de que puedes planificarlo todo, y, en consecuencia, comienzas a planificar de forma sana, dispuesto a ser flexible y buscando la resiliencia, preparando la cintura para los muchos quiebres que harán falta. Mientras seamos conscientes de que esto no es una cátedra, creemos que es positivo proponer e intentar guiar

Una vez entendemos, pues, que es cuestión de una interacción dinámica, de intención, resultados y actitud, y que no hay una fórmula ideal para ser activista de mercado, sí que podemos tratar de descubrir qué es, en nuestro marco, lo más potente que puede hacer un activista de mercado.

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El mercado ya es eficiente

La eficiencia se refiere a obtener el mejor o máximo rendimiento, y el mejor resultado, utilizando el mínimo posible de recursos. Un motor es más eficiente cuanto menos coja y más saque. Una acción humana es más eficiente cuanto más y mejor produzca con respecto al esfuerzo y los recursos empleados.

La parte de la innovación, las redes, las relaciones fructíferas más allá de lo local… Es el signo de los tiempos, y nada tenemos que aportar ahí. Somos felices de haber podido vivir algo tan importante como el nacimiento de la red (Internet) y verla cambiar el mundo tan radicalmente que, quien no vea el cambio de era, no se está enterando.

Cuando hablamos de mercado decimos que no nos obligan a consumir ni a producir, hablamos de un proceso libre, y la conectividad es la herramienta más potente de la historia para transformar libertad de acción en acción, e incluso para saltarse las normas de quienes quieren decirnos qué hacer en todo momento. En definitiva, es el momento del mercado, de sus bondades ultrapotenciadas por actores completamente conectados, con la inmensa riqueza que eso está generando. El presente y el futuro se unen y nosotros no vamos a acelerarlo más. No es la parte activista como tal la que hace que la gente se sienta cercana y colabore con sus pares de forma mucho más eficiente en tanto que no tiene que buscarlos en su entorno local o “crearlos”… Eso lo hacen Internet y la naturaleza humana.

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Pero el rechazo al mercado es profundo

Eso es absolutamente obvio. Más allá de la pura ansia estatal de controlar la forma en que la gente se comunica por Internet, también hay un poso cultural que apoya esos esfuerzos con discursos débiles pero persistentes. Por suerte, la vida se abre camino, pero, a fin de dar el siguiente paso, ayudará comprender que el rechazo al comercio y al mercado no es sólo una cuestión cultural.

Para entender ese profundo, antiguo y muy cristiano rechazo, que nada tiene que ver con la justicia y mucho con el poder, os remito a Los Enemigos del Comercio, quizá el mejor lugar para entender las raíces históricas y el desarrollo de esta aversión al alza, y un libro que nos llama intensamente a postear aquí en el futuro.

Dicho esto, debemos entender que no es sólo una mentira mil veces repetida lo que lleva a la gente a la inacción y a pedir constantemente al estado – aunque este no tenga nuestros problemas reales en su agenda, sino las cuestiones emocionales que le soportan y que favorecen a uno u otro signo para ocupar el panel de control – en lugar de hacer. Hay realidades muy tangibles, pero resolubles, y que no forman parte estrictamente de la batalla de las ideas. Y es que…

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El Estado es eficaz

La eficacia es la capacidad de alcanzar el resultado deseado de forma completa, y suele entenderse que con el mínimo de tiempo posible, o con el menor número de intentos posibles. Algo, por tanto, puede ser muy eficaz pero altamente ineficiente. Ejemplo: matar moscas a cañonazos. O arrasar el Amazonas para destruir a un mosquito que te molesta.

No es sólo una cuestión cultural, no es sólo un engaño. Los humanos encuentran seguridad en la irresponsabilidad, y es evidente que el mercado, tal como lo definimos, exige siempre acciones y responsabilidades para con los demás y la palabra que les damos. Es un juego con las reglas claras, pero no aporta la misma sensación de seguridad que el estado puede aportar mediante una redistribución coactiva y veloz. No hay mayor eficacia en la transferencia de recursos que la que aporta la violencia. Luego, puede que te toque recibir o pagar. Pero eso es otra historia.

Por ello, se buscan la seguridad y la sensación de seguridad proporcionada por el estado, aunque sea no sólo a costa de la eficiencia, sino a costa también de hacer más inseguras las vidas reales de todos, por medio de confrontaciones innecesarias (derivadas fundamentalmente de la asignación de privilegios y la lucha por conseguirlos), por simple incapacidad material obvia (no puede estar en todas partes) y enfrentamientos multitudinarios (guerras entre países).

¿Está claro por qué digo que no es sólo una ilusión? Porque la eficacia del estado no es una falacia. El estado tiene el monopolio del uso de la fuerza en un territorio dado, y es, por tanto, muy eficaz y rápido quitando recursos de aquí para ponerlos allá. Como animales que somos, muchas de nuestras acciones buscan la eficacia por encima de la eficiencia, y, mientras el mercado es eficiente, la violencia institucionalizada del estado es eficaz. Si alguien se está desangrando delante de mí, no me basta con el orden espontáneo. Necesito salvarle ya. Así, la cuestión, lo que como activista puedes mostrar a tu comunidad y a la sociedad en general es que…

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Tú puedes serlo más

No sé cuales son los negocios y las acciones posibles. No podría hacer un catálogo con sentido por mucho que estudiase durante diez vidas. De hecho, creo que durante esas diez vidas el catálogo iría creciendo mucho más allá, cada vez, de mi capacidad, porque la capacidad acumulativa conjunta de resolución de problemas por parte de millones de personas es mucha tela.

¿Cuándo se conseguirán soluciones eficaces? Pasará, claro, tarde o temprano. Pero para las cosas urgentes hay prisa. Así que: se dará antes cuanto más empeño pongamos. En hacer, no en pedir. Cuanto más nos arremanguemos y antes desaprendamos sandeces para dejar sitio a saberes fundamentales. No vale montar una congregación llamada Eficacia Real Ya. Tenemos que ir encontrando y replicando soluciones no sujetas a las decisiones de un burócrata que va con el viento político (a nuestro favor o en nuestra contra, pero nunca por nosotros), sino ejecutadas por personas, ofrecidas en libertad; dándole la oportunidad a otros de decidir si es, o no, lo mejor para ellos, en cada una de las interacciones. La democracia radical que buscan algunos tiene su máxima expresión en la simple, y llana, Libertad. Y a ese proceso en libertad es a lo que llamamos, mira por donde… Mercado.

Puedes aprovechar esas nuevas tecnologías, como la impresión 3D, que te habilitan para hacer nuevas apuestas de mercado en múltiples sectores, mejorar o salvar vidas, cambiar cosas radicalmente y traspasar los límites productivos actuales en múltiples vectores. Puedes desarrollar apps, puedes buscar soluciones sencillas a problemas complejos, y todo ello puede llevarte a una mejor consecución de objetivos en cualquier ámbito. Puedes crear medios online con escasísimo coste.

Sabes que eres más eficiente que el estado, pero puedes ser también más eficaz. Puedes crear un servicio de ambulancias mega-rápido, una solución de transporte público, unas urgencias móviles, un servicio de comida a domicilio o de millones de servicios posibles a domicilio. Puedes hacerles sentir mejor enseñándoles cómo funcionan, y qué pueden hacer, pues eso es tremendamente eficaz, chute rápido. Puedes montar urgencias veterinarias, urgencias para adictos, urgencias, urgencias, urgencias. La palabra clave, tras “eficacia” es “urgencia”. Y luego están “seguridad” y “cobertura” ¿Veis? Un catálogo apresurado para empezar.

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¿Cómo centrar un negocio de alcance en solucionar un problema?

Porque no hay otra forma de centrar un negocio. O sea: como se ha hecho toda la vida. Como el panadero resuelve que puedas comer a gusto. Con pan. Como se hacen todos los negocios que funcionan, desde un bar hasta Google. Pero también como, tecnológicamente, está a nuestro alcance desde 1996 y en crescendo gracias a internet y, muy resaltablemente, gracias a la conectividad móvil. Haciéndolo de pequeña escala y buscando el mayor alcance posible.

También puedes encontrar a gente que busca solucionar problemas desde el activismo (oenejés de todo tipo) y moverles, poco a poco, a modelos de negocio que conviertan su pedir en un hacer eficiente. ¿No hay acaso enorme cantidades de negocios que comienzan con  “qué asco de ciudad, no puedes comerte una pizza a las 3 de la mañana”, “vaya mierda de transporte, qué bus más asqueroso el que lleva a mi hijo”, ” será posible la mierda de gimnasio de mi pueblo” o “manda huevos que el aluminio valga lo que vale… Etecé, etecé, etecé…

Velocidad, urgencia… Seguridad y cobertura

Llegad antes que nadie, porque el mundo va rápido. El reparto a domicilio es algo que aporta velocidad, y la velocidad es simplicidad. Proliferen los repartos de tabaco, fármacos, los “a domicilio” al estilo bonaerense, e incluso la atención médica a domicilio versión fast. No tengáis miedo de ser caros, eso os permitirá empezar. Después aparecerá, o haréis aparecer, el low cost, mejorando procesos, creciendo, o teniendo mayor alcance. Hacedlo fácil, entre varios, pero asegurándoos de que les dais algo que buscan y les gusta. De eso van las empresas, de hacer feliz a la gente, que decía un antropólogo. Y rapidito, ya digo. La gente tiene prisa. Cuando se siente mal, tiene prisa. Cuando tiene miedo, tiene prisa. Ofreced vuestro trabajo para reducir el miedo. Luchad contra el miedo y la soledad. Como modelo de negocio.

Más seguridad mezclada con velocidad, e incluso con omnipresencia. Aclararé que la cuestión energética es también cuestión de urgencia y seguridad: cuando la gente quiere ducharse, necesita agua caliente en ese momento, y cuando enciende un interruptor, quiere que se encienda una luz. Por no hablar de la seguridad real que podrían aportar fórmulas monetarias nuevas (sin que los bancos centrales puedan devaluar a placer) que eviten en el futuro la depreciación por decreto de tu dinero. Y cuando hablamos de seguridad y defensa, tengamos presente que hay más opciones aparte de las que nos parecen obvias. Por no hablar de la seguridad jurídica, para la cual también tenemos hoy mejores y más libres herramientas.

Usad primero lo que existe, pero buscad que la gente suelte un suspiro de alivio al pagaros. Podéis negociar en grandes coops con las aseguradoras y hospitales. ¿No lo hace el estado? Claro, no es vuestra salud, sino vuestro voto, su incentivo. Hablarán de ello para conseguir ese voto, pero lo escatimarán antes que escatimar en las armas que les mantienen protegidos de vosotros. Extended a un pequeño entorno no comunitario estas ventajas, dentro de vuestras posibilidades. Haced un regalo. Luego ofreced más. Igual os sorprendéis de lo que la gente está dispuesta a ofreceros a cambio de seguridad. El estado vende “seguridad”, pero ni la da, ni, de darla, lo hace de forma ética. Primum non nocere. Hacedlo de forma ética.

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Seguridad, Sensación de seguridad… Futuro

El estado da una falsa sensación de seguridad derivada del monopolio de la violencia, del acaparamiento de rentas y recursos. Ofrecer un marco seguro, ajustado a las circunstancias y necesidades de cada uno, es simplemente imposible para él. Echadle una mano, anda. Las viejas sociedades de apoyo mutuo (que no eran otra cosa que pequeñas, o no tan pequeñas, mutualidades aseguradoras) funcionaban y funcionarán mejor de lo que nunca lo hicieron en un mundo de diferentes lógicas y redes intrincadas, si sabéis usar las herramientas de que disponemos en un momento de muchos y profundos cambios.

Comunidades de menos de 150 personas, confederadas en filés, pueden dar más seguridad real que cualquier estado, y son grupos de personas que, además pueden hacer apuestas conjuntas de mercado que les den, junto a la mutualidad, una inmensa autonomía. En pequeños grupos, donde cada uno tiene sentido para los demás como individuo, es donde podéis construir cosas potentes. Las cosas pequeñas tienen un buen centro de gravedad.

Futuro, opciones… Vidas interesantes, vidas productivas

Educación alternativa. Redes de producción y consumo. Nuevas fórmulas. Redes para criar gente apasionada, y que permitan disfrutar del espectáculo también a los no creativos y no apasionados.

Nuestro propio proyecto de vida, que busca tanto su propia autonomía como el enriquecimiento del entorno – no sólo geográfico -, pretende crecer confederalmente, añadiendo más comunidades productivas, más activistas de mercado, que nos hagan a todos más capaces de alimentar, cultivar y compartir nuestras pasiones.

Usando el mercado para actuar de forma ética, con un alcance global y con el respeto por las fórmulas de otros, sean clientes o socios confederales.

No es demasiado complejo, y puede ser laborioso, pero tampoco es demasiado difícil.  Sólo tenéis que meterle sangre, nervio, fuerza. Ya sabemos que sale bien. Y que donde hay comercio, las costumbres son dulces.

 

By |diciembre 1st, 2015|Activismo, AdM, Agorismo, maxipost|3 Comments

Un estilo y no un formato. Una vía, no un modelo.

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Parece importante explicar qué no es el activismo de mercado, mientras trabajamos en explicar qué es, y qué creemos que debe ser hoy. En el actual clima de propuestas económicas alternativas más o menos insustanciales, lo que debemos dejar claro es que no es un modelo, ni un manual, ni un sistema, ni un paradigma, ni un tipo de economía.

El activismo de mercado no es un manual sobre cómo debe ser el activismo, aunque sí parte de un juicio sobre qué es activismo y qué no. Pero no es un modelo o “sistema” económico, ni una propuesta como fórmula única de interacción en el mercado.

No es un nuevo paradigma económico, no pretende decirle a todo el mundo cómo es correcto actuar en el mercado ni establecer una relación entre este y el estado, así que no es nada parecido a la, ES, EBC, EBR o la EGB, ni la E-NADA. Si hay planteamientos similares, son otros muy diferentes y bastante más serios.

No es un tipo diferente de economía, sólo trata de recuperar y actualizar a un mundo con Internet los sencillos principios básicos que llevaron a la economía de mercado a sacar a la humanidad de los números rojos hace unos pocos siglos. Ni siquiera es una idea realmente nueva. Siempre han habido “mercactivistas”.

Desde luego, no es un formato de empresa, pues mercactivista puede ser un autónomo, el miembro de una comunidad de bienes o una cooperativa, el dueño de una antigua e ilustre S.A. o el CEO de una multinacional. Eso es lo de menos, aunque podamos entender que hoy las mejores fórmulas para una acción de mercado a la vez potente y consciente sean preferentemente algunas de ellas. Pero no, no es un formato, no implica ser pequeño o grande necesariamente.

Inicialmente fue sólo la manera que tuvimos de llamar a nuestras acciones como activistas, que habían pasado a ser acciones de mercado. El activismo de mercado es una forma de actuar política y económicamente, usando como método el intercambio libre de bienes y servicios, la innovación y la tecnología orientados a solucionar problemas. Lo seguimos definiendo como todo aquel intercambio de bienes o servicios que, intencionalmente y por su propia naturaleza, no sólo beneficia a las partes que intervienen directamente, sino también a su entorno. Esto no sólo está presente en la fase de consumo, sino en toda la estructura productiva, pero la definición es la misma desde la minería hasta la venta de souvenirs y servir cafés.

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By |noviembre 11th, 2015|Activismo, Activismo de Mercado, AdM|4 Comments

¿Nuevo gremialismo en la organización laboral que viene?

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Nathan Scheider publica esta semana un interesante artículo en The New Yorker en el que sigue la experiencia organizativa de Prime Produce, y sobre cómo decidieron inspirarse en los antiguos “gremios” para repensar cómo funcionaba su empresa:

 “El término ‘empresa’ no necesita existir dentro de la lógica de mercado”

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Como explica el artículo, a nivel histórico y muy por encima decir dos cosas de los gremios. Una muy “mala” y es que pretendían el monopolio sobre una técnica o profesión. Y otra “buena” es que, ante todo, eran una estructura de protección de los miembros que conformaban la unidad de trabajo. Eran capaces de coordinar bandas preocupadas por el desarrollo de la profesión, la formación y el bienestar de sus miembros, teniendo ante todo a las personas en el centro. Un nuevo gremialismo se plantearía como una forma de resucitar una visión mutualista del trabajo, una forma de preocuparse por nuestro entorno, los que nos rodean, lo que hacemos y dónde/cómo lo hacemos.

El artículo merece una lectura y abre la puerta para que sondeemos ese espectro de estructuras comunitarias y empresariales que tienen que sustituir o complementar a la decadencia del mundo corporativo. Y en concreto las que lo harán desde distintas perspectivas activistas y militantes. Las respuestas serán diversas e híbridas, unas abiertas y otras cerradas, desde la visión mercantilizada del grupo de afinidad a la secta aislada pasando por cooperativas clásicas o la típica pequeña empresa jerarquizada.

Dentro de este espectro, pienso que merece la pena también echar un ojo al proceso de creación de otro tipo de estructuras desjerarquizadas, abiertas y fluidas, que están emergiendo bajo los calificativos de Organizaciones Distribuidas, Organizaciones Autónomas Distribuidas y otros nombres, así cómo de la forma en la que estas hibridarán a distintos niveles con otros tipos de estructuras más clasicas como el cooperativismo o la empresa familiar. En concreto quiero fijar mi mirada en los desarrollos de BackfeedColony.io, y en los equipos que trabajan en ellos. Porque ningún software puede sustituir a interacción, solo ayudarla, no deja de ser una herramienta, pero en el camino hacia la descentralización de todo, siempre son buenas las ayudas.

 

Imagen: J. Longo

By |octubre 16th, 2015|AdM, minipost|0 Comments

Predecir el futuro cuando ya está ocurriendo

El futuro no se puede conocer, sin embargo, conociendo cómo funciona el presente y actuando sobre él es posible intentar predecir cómo será el futuro. Y actuar sobre él. Estos planteamientos se cuestionaba Alexander Shulgin durante el simposio que celebraba el centenario de Albert Hofmann antes de contar una reveladora anécdota sobre cual es el presente y futuro de la producción, la distribución y la regulación.

En esta historia, contada en 2006, Shulgin cuenta cómo compartió las notas para sintetizar un compuesto psicodélico y la persona a la que se lo había enviado las compartió en internet. Sin embargo, esta persona dudaba sobre si esa información debía estar expuesta y la retiró al cabo de una semana. Eso no quitó para que tres semanas después, el compuesto ya se estuviese distribuyendo en EE.UU., tras haber sido fabricado en China e importado a través de Holanda.

La producción es cada vez más volátil. Los productos se distribuyen rápidamente a través del globo. Experiencias como estas muestran que las ideas y el conocimiento para la acción pueden ayudar a otros grupos a producir, sustentarse, o simplemente a disfrutar. Hace una semana veíamos el triste ejemplo de Martin Shkreli y cómo había adquirido el monopolio para fabricar un medicamento contra el SIDA. Un caso similar, en el que actúan las prohibiciones sobre algunas sustancias y cómo esta situación lleva a generar un ecosistema capaz de bullir mucho más rápido, de inundar de productos más allá de regulaciones y las viejas estructuras de la industria.

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Desde una perspectiva distinta, Shulgin sintetizó, probó, documentó sus experiencias y explicó la síntesis de decenas de compuestos -psicodélicos- y los hizo públicos. Y esta información pública está lista para aquel que la quiera emplear, por placer o para generar riqueza. Algunas de estas instrucciones de síntesis y su biografía se encuentra en sus libros Pihkal y Tihkal, que por cierto, han sido traducidos recientemente al castellano.

By |octubre 15th, 2015|AdM, minipost|0 Comments

La desobediencia y el mercado negro pueden ser maravillosos

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Dallas Buyers Club abrió la puerta hace tan solo dos años a que una gran parte de la población obediente fuese capaz de ver cómo la ilegalidad y enfrentarse a las regulaciones puede tener un significado profundamente ético. Para los que no la hayáis podido ver, el filme narra la historia de un vaquero infectado por el VIH descubre que el único tratamiento no está todavía aceptado por las autoridades sanitarias estadounidenses. Nuestro protagonista, no solo importó “ilegalmente” desde México el medicamento, sino que consiguió establecer una pequeña vía de distribución y sustento personal que, lejos de cualquier debate sobre el lucro, era claramente una vía de cooperación y apoyo a otros en su misma situación.

Ayer veíamos otra historia de esas que hacen plantearse la situación actual del mercado y cuáles son los métodos de producción industrial del presente, en concreto en algunas industrias tan sensibles como la industria farmacéutica. Una “start-up” que recientemente había sido financiada, Turing Pharmaceuticals LLC, entre la avaricia, el tipo de iniciativas que pueden surgir de una empresa dirigida por un antiguo ejecutivo de un fondo de inversión y la necesidad de una campaña de marketing, adquirió en agosto la licencia para distribuir un medicamento llamado Daraprim API. Desde entonces ha incrementado su precio de los 13 a los 750 dólares.

El medicamento, un producto descubierto hace 62 años sirve para tratar las infecciones por Toxoplasmosis, con un fuerte impacto en la población con SIDA y otros grupos de riesgo como los enfermos de cáncer y las embarazadas. Sin conocer el volumen de mercado o la dificultad para acceder al mismo, lo primero que cualquiera de nosotros siente es impotencia.

Pero sin embargo, esta mañana, Iman Mirbioki anunciaba que, a través de Bitnation Space Agency distribuiría el medicamento por un precio irrisorio, ético pero adecuado al mercado. Su objetivo es inundar el mercado de medicamentos sin licencia:

Mientras algunos simplemente nos indignábamos, estos activistas han decidido atacar en la más interesante de las líneas: no la de la regulación, sino la del mercado. Obviando las restricciones monopolistas del entramado legal, atacando la forma de producción industrial contemporánea y convirtiéndola en inservible.

Es decir, trabajando en un punto entre la desobediencia y el mercado negro, han encontrado un productor capaz de fabricar el producto en India, sin tener en cuenta las restricciones de propiedad intelectual impuestas por las regulaciones estatales y corporativas occidentales.

BSA tendrá que retrasar el lanzamiento de algunas de sus misiones aeroespaciales para llevar a cabo este proyecto. Volveremos a ellos porque su intento de crear una agencia distribuida de investigación en el sector aeroespacial es muy interesante, pero hoy, coincidimos con ellos en que tiene ciertas preferencias introducir desobedientemente en el mercado productos que pueden ayudar a mucha gente.

Acciones como estas que ocurren en el día a día nos llevan a afianzarnos cuando hablamos de  Activismo de Mercado, que generan no solo soluciones transitorias, sino que atacan el problema de raíz y de forma sustentable.

Fuente imagen: Images_of_Money via Flickr CC.

By |septiembre 22nd, 2015|Activismo, Activismo de Mercado, Agorismo|0 Comments

Agricultura directa y comunitaria

Stoneledge Farm CSA | Vía: Charles Smith (flickr)

Stoneledge Farm CSA | Vía: Charles Smith (flickr)

Daniel hablaba en un post anterior sobre catedrales, bazares y construcciones horizontales de espacios comerciales, y se hacía una pregunta para cerrar el texto:

¿Cómo poder asegurar una construcción horizontal de espacios comerciales que puedan competir de forma segura y estable contra las grandes catedrales, sin renunciar por ello a las ventajas que los bazares de por sí ofrecen (diversificación, resiliencia, contacto con el consumidor, transacción directa…)?

A colación, quisiera dedicar las siguientes líneas a la Agricultura Sostenida por la Comunidad que, aglutina características que según Daniel han de contener dichos espacios comerciales que compitan frente a grandes catedrales: resiliencia, contacto con el consumidor, transacción directa, competitivos frente a grandes catedrales, etc.

Agricultura Sostenida por la Comunidad

Describimos la Agricultura Sostenida por la Comunidad como un modelo alternativo para la producción y distribución de productos agrícolas (hortalizas, huevos, carne, lácteos) directamente del agricultor al consumidor. El agricultor no vende a una compañía y luego ésta lo revende y distribuye (supermercado), sino que vende al consumidor final. Una ASC elimina intermediarios, es economía directa.

Además, al producir de acuerdo a una demanda concreta, se consigue aumentar la calidad de la comida y el cuidado a la tierra, las plantas y animales- mientras se reducen sustancialmente los desperdicios de comida. Los consumidores financian o compran acciones en las futuras cosechas de las fincas y así comparten el riesgo y/o abundancia de las cosechas con el agricultor. La producción más eficiente y la supresión de intermediarios, es decir, información más completa entre agentes, sobre los factores y la eliminación de ineficiencias, permite vender las cosechas a mejores precios de los que se pagaría en un supermercado.

La ASC supone un cambio importante en los modelos de distribución y la posición de los grandes agentes/actores del sector. Hoy en día los que abarcan las posiciones más rentables y relevantes son los intermediarios, distribuidores y sobre todo los supermercados. Contra toda lógica, los agricultores, que son los que producen, se encuentran en un estado de indefensión, carecen de poder dentro del sector agrícola. De esta forma, los agricultores pueden hacer valer su posición afrontando el mercado desde una nueva perspectiva.

Cooperativas de Consumo y las ASCs

Las ASC pueden ser confundidas con cooperativas de consumo pero existen algunas diferencias. Ésta última es un tipo de cooperativa cuyo fin es el de satisfacer las necesidades de sus socios, siempre a través de la compra conjunta de determinados productos, la prestación de servicios personales, etc. No se produce. En cambio, la Agricultura Sostenida por la Comunidad engloba tanto la producción como la venta a asociados. La forma jurídica de una cooperativa es distinta a la de la ASC, mediante ésta última se logra que los granjeros/agricultores produzcan evitando estar dados de alta como autónomos agrícolas individualmente y les ayuda a sortear trabas de la burocracia alimentaria.

La comunidad

Las ASC se diferencian de las cooperativas de consumo y de cualquier otro tipo de empresa sobre todo por lo que dice su propio nombre: agricultura sostenida por la comunidad. El foco no está en el consumo, sino en el productor, en la forma de producción agrícola que esa comunidad concreta quiera apoyar con su dinero. Visualizándolo así llegamos a su aporte diferencial. La clave está en el entorno, gastronomía, estilo de vida, etc., que define a esa comunidad en particular, cuyos miembros apoyarán a esos agricultores en concreto para alcanzar la autonomía de dicha ASC.

Casuística

Una vez desarrollado nuestro punto de vista sobre la Agricultura Sostenida por la Comunidad, os presentamos a continuación ejemplos de la misma. Llegado a este punto, que empezamos a conocer un poco la ASC, puede que si imaginamos casos reales pensemos en granjas en zonas rurales. My Dad and Me Family Farm, en Mabbleton (Georgia, Estados Unidos) es un ejemplo habitual de ASC. Puedes a través de participaciones, tener parte de la cosecha durante el año. Además, ofrecen lo que se conoce como “50/50 Handshake Basket“, que son 50 semanas de productos agrícolas frescos por 50$ por semana. También está la opción de acudir a recoger los alimentos sin haberse suscrito a una oferta determinada o haber comprado una participación.

My Dad and Me Family Farm | Vía (Facebook)

My Dad and Me Family Farm | Vía (Facebook)

Explicaba Pablo en uno de sus posts sobre el Nü Local, refiriéndose a que el nuevo local que podemos apoyar no tiene porque estar cerca de nosotros en lo que a territorio se refiere. Gracias a Internet, podemos comprar y apoyar iniciativas de cualquier lugar, podemos definir lo local en términos de red. En ese sentido podríamos imaginar que la ASC que querremos apoyar se ciñen únicamente al ámbito local cercano a nuestra vivienda, y si no es así, no tenemos opción de apoyar ninguna ASC. Farmigo propone la opción de ampliar el campo de acción mediante su web y estructura, llegar a interesados en ASC, y también la posibilidad de crear su propia ASC asociando sus propias granjas o pequeñas producciones agrícolas dentro de la red Farmigo.

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Rompiendo con las granjas rurales, encontramos Brooklyn Granje Farm, ubicada en el barrio de Nueva York que su propio nombre indica. Demuestra que incluso una gran ciudad puede albergar una granja y, en este caso, organizándose como ASC. Además, esta granja también vende sus productos en estantes de venta y a restaurantes locales.

Brooklyn Granje (web)

Brooklyn Granje Farm (web)

Pero, como comentábamos, su actividad va más allá del cultivo, producción y venta, puesto que ofrecen más que comida a su vecindario. Su oferta incluye:

  • Prestar abono
  • Hacer demostraciones de cocina
  • Prestar espacio para eventos o usos privados
  • Organizar conferencias de expertos
  • Organizar talleres de formación
  • Espacio para banquetes (de bodas o de otros tipos)
  • Espacio para la grabación de producciones de teatro, televisivas o cinematográficas
  • Ayuda a otros proyectos similares

Es lo que da sentido a la comunidad, no estas ofertas en concreto, sino todo lo que pueda surgir entre la personas que apoyan una ASC.

Brooklyn Granje Farm

Brooklyn Granje Farm

ASC y Activismo de Mercado

Las ASCs tienen mucho que ver con el activismo de mercado que aquí desarrollamos. Si nos atenemos a la definición, la ASC es activismo de mercado. Es un modelo económico que beneficia a las partes implicadas pero también ayuda a reducir la sobreproducción y las ineficiencias, logrando ajustar los costes, la calidad y precios finales. Además, este modelo transmite que producir productos agrícolas de mayor calidad, a precios reales, reduciendo ineficiencias y otorgando la importancia que tienen los agricultores en el sector, es posible. Todo, tanto los agentes implicados, factores y recursos utilizados, se optimizan y ajustan a las necesidades productivas reales, cosa que no sucede en la actualidad.

By |septiembre 22nd, 2015|Activismo de Mercado, AdM, maxipost|0 Comments

Una puerta hacia el fin de la dependencia del petróleo y la descentralización energética

energia

Este mes, leía sobre el proyecto de una empresa siciliana, llamada Kanèsis. Comienzan su andadura con un método para obtener termo-plásticos a partir del cultivo del cáñamo. Junto a la motivación económica directa de la empresa, existe la voluntad de que en el territorio se desarrollen las distintas industrias con las que se puede generar bienestar y riqueza a partir de este y otros cultivos. Y más allá, una voluntad de disminuir la dependencia del petróleo, a través del planteamiento de alternativas. Antonio Caruso uno de los fundadores, decía en una reciente entrevista:

Nuestro propósito es dar un futuro a nuestra tierra que no esté basado en el petróleo. Podemos desarrollar muchos de los productos que necesitamos a partir de los campos, y ese es nuestro objetivo. Desarrollar bio-combustibles, papel, bio-ladrillos y bio-resinas de la tierra, generando miles de empleos en un país donde el 70% de la tierra se encuentra actualmente abandonada.

Kanèsis, la bio-plastica italiana di canapa è realtà: “Brevettata, funziona per la stampa 3D”

El activismo como una actividad que pretende mejorar el entorno y las formas en que nos relacionamos, sabe que la lucha está en conquistar la batalla del día a día. Y para ello, hay que cambiar la base productiva y su estructura relacional que no nos gusta de forma abierta. Enfrentarnos a ella generando alternativas que nos del alternativas a las ofertas del mercado que no nos ofrecen, y que nos permitan generar riqueza -trabajo- para que sean duraderas.

El fin de la era del petróleo una industria con gran cantidad de implicaciones y que necesita de apoyarse en estructuras gigantistas, es una de las cosas para las que se abre la posibilidad del cambio. De el final de esta era y del inicio de la era de las renovables hablaba el otro día Margaret Atwood:

¿Cuáles son las implicaciones sobre la forma en la que nos vemos a nosotros mismos y la forma en que vivimos? En resumen: en la cultura del carbón  —una cultura de trabajadores y producción — tu eras tu trabajo. “Soy lo que hago”. En la cultura del gas y el petróleo  —una cultura del consumo — eres tus posesiones. “Soy lo que compro”. Pero en la cultura de las renovables, eres lo que conservas. “Soy lo que he decidido proteger”.

It’s not Climate Change —it is Everything Change

El compromiso es una herramienta clave para definir nuestra identidad, en ocasiones porque lo elegimos, en ocasiones porque la situación nos elige. Recientemente, John Duda en un artículo para el blog del Human Development Project contaba cómo se inició un conflicto en uno de los barrios más contaminados de Baltimore, Curtis Bay, ante el proyecto de abrir una incineradora cerca de su instituto. Y desató la oposición en el centro educativo y algunos vecinos:

[E]se pequeño grupo inicial creció como una bola de nieve y se convirtió en una campaña masiva, uniendo a estudiantes y vecinos con activistas y artistas de toda la ciudad, presentándose en reuniones de todas las instituciones que habían decidido comprar la energía de la incineradora y pidiendo una alternativa. Contra todo pronóstico, en agosto de 2015, parece que ganarán. La administración educativa, los gobiernos locales y asociaciones han cancelado sus contratos con Energy Answers, y la incineradora está lejos de iniciar su construcción. Mientras tanto, los residentes estan sugiriendo un plan de desarrollo alternativo.

Energy, democracy, community

Para que la reivindicación no se quede simplemente ahí, es necesario plantear alternativas para cubrir esas necesidades energéticas. Las alternativas propuestas por Duda en el artículo pasan por la creación de estructuras que no solo permitan generar energía si no que además empoderen económicamente a las comunidades afectadas (aunque no comparta su postura anclada en la necesidad de apoyo mediante políticas públicas). Sus propuestas pasan por las cooperativas de compra de energía limpia, las cooperativas de trabajo instalando energía solar y la instalación de jardines solares comunitarios.

Al igual que ocurre en el Estado español, el territorio del que estamos hablando está poblado de viviendas en apartamentos donde la disponibilidad para colocar paneles solares u otras tecnologías no es tan evidente. Pero abre la posibilidad a reforzar lazos comunitarios en torno a un proceso de descentralización de la energía, a la creación de instalaciones comunitarias que generen energía y cierto bienestar mediante la venta del excedente y, además, a la puerta que se abre para reconquistar el espacio compartido de las ciudades. Por otro lado, descentralizar la energía cubre a la vez las necesidades energéticas del individuo de forma autónoma y abre el camino a la generación de grandes cantidades de “trabajo” en la creación de una red energética horizontal mediante dinámicas horizontales.

Sin embargo, no solo con unos paneles solares llega una revolución. Es interesante aprovechar el impulso para una descentralización de la creación de riqueza. La mayor parte de los sistemas instalados en los EE.UU. son mediante el leasing a grandes compañías como SolarCity (de Elon Musk) o Sungevity.

En nuestro entorno, conocemos las legislaciones que quieren intentar el híbrido de la autoproducción y la conexión a la red. Pese a ello, recientemente Tesla ha anunciado que también distribuirá sus baterías en España, es decir, pese a la presión de los actores dominantes actuales. Una noticia que dota de herramientas, pero que es inútil si no decidimos enfrentarnos directamente al problema y empezar a construir nosotros mismos las alternativas.

Para algunos de nosotros, la energía renovable comunitaria y la creación de empresas activistas que trabajen en este sector es una lucha contra la gentrificación y a favor de la inclusión. Para otros será la construcción de un futuro más verde alejado del petróleo, para otros la puerta hacia un fin de las oligarquías energéticas, para otros, una simple forma de trabajar ganando autonomía o solo generar “beneficio”. Sea lo que sea, es compromiso generando bienestar, sin coacción.

By |agosto 7th, 2015|Activismo, AdM|3 Comments

Más allá de la competición y la colaboración

“Se han acabado aquellos días en los que las compañías tenían nombres como “General Electric”, “General Mills” o “General Motors”. Ahora el dinero sobre la mesa es como el krill: mil millones de pequeñas oportunidades emprendedoras que pueden ser descubiertas y explotadas por gente inquieta y creativa”

Cory Doctorow, “Makers”

lifetrac3

Durante esta primavera, el fabricante de tractores John Deere inició un interesante debate en torno a la propiedad de su maquinaria. El software privativo siempre se ha mantenido en una extraña posición en la cual cuando lo adquirimos no hacemos más que alquilar la posibilidad de emplearlo. Mientras estos debates sobre la “propiedad intelectual” se quedaban en el entorno del software parecían no afectarnos sobremanera. Sin embargo, ahora han alcanzado industrias más “tangibles” y donde se ha venido trabajando de forma muy diferente durante demasiado tiempo y empezamos a vislumbrar sus implicaciones.

La maquinaria agrícola, y los automóviles, cada vez tienen una mayor dependencia de soluciones vía software que facilitan su uso y les dotan de prestaciones -útiles en ocasiones-. Sin embargo, la inclusión de software privativo hace que no podamos arreglar, modificar o alterar aquello que es nuestro para que se adapte a nuestras necesidades como usuarios. Enfrentarse a ellos es complicado, conocemos el funcionamiento del sistema productivo actual, y va a ser complicado enfrentarse en su terreno -el de los juzgados y la política- a los grandes sectores que han “dominado” el mundo tal y como lo conocemos hoy -como la automoción-. Por eso parece que el mejor ataque, será cambiar el terreno de juego.

Anticipándose a este debate, un estudiante de Física, Marcin Jakubowski, decidió al terminar su doctorado cambiar su vida y adquirir una granja en la que vivir en una dinámica orientada a la autosuficiencia y la venta en mercados locales. Al tiempo de comenzar a trabajar, su tractor, un Massey Ferguson, tuvo varias averías excesivamente costosas. La maquinaria tal y como la compramos a los grandes fabricantes es un producto acabado con bastantes buenos resultados, pero que generalmente no se adapta a nuestras necesidades o las sobrepasa, al igual que su precio suele ser muy elevado. Y además, se añade el problema de que en caso de necesitar reparaciones, los repuestos son provistos solo por el fabricante o por unas pocas empresas con licencias.

Jakubowski, que conocía de cerca los movimientos del software libre y el open source, comenzó entonces el proyecto de construir su propio tractor empleando recursos de fácil acceso y permitiendo un coste mucho menos elevado que el de la maquinaria comercial del momento.

Para ello comenzó una dinámica colaborativa en la que mostraba los avances del proyecto por internet mientras otros usuarios hacían recomendaciones para el avance del proyecto. Al crecer la idea nació Open Source Ecology, que ya no solo era un tractor, sino un proyecto para generar un conjunto de máquinas agrícolas con licencia libre que permitiesen dotar de lo necesario a aquel que quisiera adaptarlas a su problema o los recursos de los que disponía. Nació así el Global Village Civilization Kit.

La experiencia, sin duda, recuerda a cómo Richard Stallman empezó el software libre para solucionar un problema personal y que este pudiese solucionar el problema de muchos otros. Al igual que recuerda a como Eric S. Raymond en la Catedral y el Bazar hablando sobre gestionar proyectos colaborativos para generar productos complejos.

De hecho, una de las cosas que más llaman la atención al empezar a usar por primera vez un sistema operativo como GNU/Linux es que cada parte parece tener vida propia. Desde el software de exploración de archivos al visor de imágenes tienen un nombre propio y un equipo de desarrollo independiente que se federan para integrarse en una solución completa. Pero sin embargo, esta disgregación, esta descentralización no es una merma en la calidad, sino una gran baza en la posibilidad de elegir. Aunque las distribuciones más extendidas como Ubuntu sean cada vez más monolíticas, si algo ha caracterizado al software libre era la búsqueda perpetua de alternativas para todo y la lucha contra un poder excesivo de una determinada solución.

Y esa es la historia de OSE también, permitir que existan alternativas y que puedan ser empleadas y modificadas por otros que las necesiten. La tecnología, al ser libre, permite que los modelos sean reproducidos, fabricados, vendidos o reparados por cualquier taller o herrero de nuestro entorno, o por nosotros mismos. Son herramientas para cambiar las dependencias en nuestras formas de vida.

 localmotor

Puede que el hecho de diseñar maquinaria que pueda ser producida, fabricada y vendida por cualquiera nos parezca una aproximación algo lejana al mercado -no dudará nadie que es activista-. Acercándonos más a él, apareció en 2008 un proyecto altamente interesante en el sector de la automoción con el nombre de Local Motors. La empresa comenzó en Arizona con un taller de construcción de vehículos bajo demanda. Hemos de tener en cuenta que esto que aquí suena radical no lo sería tanto, pues estamos hablando de una zona donde los “coches en kit” no son tan extraños.

Sin embargo, lo radical de Local Motors es el concepto de adaptación al medio. Sus vehículos se modifican para adaptarse al usuario, pero además parten de un proceso participativo y colaborativo. Tras encontrar una necesidad que cubrir, se invita al proceso de diseño a todos los miembros de su plataforma web, en lo que llaman un proceso de co-creación. De esta forma se debaten y ensamblan miles de diseños. Su primer vehículo contó con más de 35.000 propuestas y 3.000 participantes, de entusiastas a ingenieros.

Aquellos diseños “ganadores” reciben parte de los beneficios, y además se permite que los usuarios sigan introduciendo en la plataforma sus mejoras y variaciones a los diseños. Los diseños, que se licencian como open source, además intentan introducir dos hechos diferenciales de que su dueño participe en el proceso de fabricación para que se naturalice con la tecnología y que la mayor parte de los componentes empleados sean piezas de otros vehículos y fabricantes que son fácilmente accesibles en el mercado. El modelo de expansión territorial no pasa por hacer crecer su factoría, sino que su modelo de fabricación en micro-factorías crece abriendo nuevos talleres en otros establecimientos que se encontrarán con nuevos retos de personalización al encontrarse en un entorno distinto. Y no solo eso, sino que al tratarse de diseños abiertos, cualquiera podría comenzar a fabricar, generándose crecimiento horizontal o una posible ruptura ante discordancias con el Local Motors “central”.

Durante el Salón del Automóvil de Detroit este año se dieron a conocer tras imprimir en 3D un prototipo, el Strati. Este paso continuó con la llamada a generar un nuevo diseño, y mediante un proceso de crowdsourcing han elegido un nuevo modelo cuyo chasis será impreso en 3D y los componentes proceden de piezas OEMs. Podría ser un proyecto anecdótico si no fuese porque pretenden que esta vez no sea una exhibición en un Salón del Automóvil, sino llegando a la fabricación para un mercado amplio.

Lo que Local Motors llama la open source corporation para referirse a un modelo de crecimiento no centralizado y el modelo de cooperación de OSE son dos paradigmas que, como hemos visto apoyados en el ejemplo del Software Libre, introducen posibilidades, diversidad, y nuevos modelos de participación. Pero entran claramente en el mercado, sirven como herramienta para generar productos agrícolas de mercado en el caso de OSE o son un vehículo vendible y viable en el caso de LM. Ambos parten de una voluntad de cambiar las dinámicas de producción de los grandes sectores que han dominado el siglo XX para enfrentarlos cambiando las reglas del juego.

El mercado crea alternativas, y permite poner a colaborar a distintos colectivos que se necesitan entre ellos para conseguir sus objetivos independientes o incluso un objetivo común. Pero además, la aparición de nuevas herramientas y voluntades permite que cada vez sea más fácil pensar que estas relaciones no sean verticales, o al menos permitan fácilmente romper las verticalidades que surgen en el proceso. Un mercado que construye mediante cooperación, de forma horizontal, y que cada vez necesite menos de idolatrar a grandes catedrales permanentes. Pues no es el objetivo de este artículo idolatrar estas dos soluciones, sino mostrar que existen acercamientos al mercado distintos.

Que el mercado es una tecnología que permite cooperar entre individuos es un tema que seguiremos debatiendo, pero para comenzar, estaría bien dejar de ver a la competencia como tal y empezar a pensar en términos de creación de diversidad. No podemos saber cuales son los objetivos de todo el mundo, pero la posibilidad de desarrollar alternativas es una “puerta abierta hacia el infinito“.

By |agosto 4th, 2015|AdM|13 Comments

Formas de activismo de mercado (I): Agorismo

Dejaremos a los clásicos para el final y para los enlaces, que forman parte de este texto tanto como las palabras. Dedicaremos unos cuantos posteos a explicar las confluencias e influencias del activismo de mercado con diversos planteamientos, con orientación o principios similares u objetivos y tácticas comunes.


¿Por qué escribir sobre agorismo y activismo de mercado? Porque el agorismo es una forma de activismo de mercado, y porque el activismo de mercado debe una buena parte de su orientación al agorismo. Esto también nos permitirá también resaltar las principales vías de adm, ampliando un poco el mapa de ideas que viene presentando este blog.


 

Confluencias y diferencias en los fundamentos

sek3El agorismo es una teoría revolucionaria destinada a conseguir una sociedad anarcocapitalista utilizando la contraeconomía como estrategia y el mercado negro como la principal táctica, para, en última instancia, lograr la abolición del estado de forma pacífica. Puede que os suene de algo, incluso si no conocéis el Manifiesto neolibertario de Samuel Konkin III. El agorismo es a la vez una filosofía y una estrategia, y aconsejamos entenderlo en detalle, porque muchos de sus planteamientos son hoy mucho más actuales que cuando se propusieron, y conviven con otras formas de activismo que ponen al mercado en su centro. Sí, suena a activismo de mercado.

Agorism_Poster_by_thorsmitersawEl activismo de mercado es un imperativo ético y una invitación a la acción. Hace referencia a todas las acciones de mercado que pretenden (activismo) y pueden mejorar el entorno del individuo y/o la comunidad que las realiza , y no busca implantar un modelo concreto de sociedad – más teniendo en cuenta que en esta casa tenemos cierta tendencia al anarquismo sin adjetivos -, sino fomentar las libertades individuales y comunitarias, la autonomía de personas voluntariamente asociadas para conseguir mejor sus fines a través del intercambio voluntario. Incluso cuando uno de esos fines, como tal, es vivir la experiencia y la vida comunitarias como espacios desmercados, es el mercado el que permite su autonomía más allá de la subsistencia. Además, entendemos comunidad como algo que nada tiene que ver con un estado, y que, de hecho, se ve perjudicada y diluída por este. La sociedad libre y diversa que desearíamos en todos los sentidos (la libertad económica es otro aspecto más de la libertad, como la expresión o la circulación de personas), en la que la soberanía reside en el individuo, no hará sentirse incómodo a un agorista.

Las clases en que divide la sociedad SKIII no dejan de ser, en última instancia, comunidades imaginadas o imaginarias, y no creemos que deban guiar nuestra praxis de mercado ni nuestra búsqueda teórica, aunque procede reconocer que la clasificación de Konkin resulta mucho más práctica, y tiene más sentido hoy, que la omnipresente teoría de las clases de Marx.

La tradición marshalliana a la que, estimamos, escoran muchos agoristas – más determinado por la situación estratégica libertaria de los 70 en USA, o por el puro mainstream económico, que por el verdadero sustrato de Konkin, duramente rothbardiano – tampoco nos parece la herramienta más útil para entender el mercado, que, como otras formas y aspectos de la interacción social, puede tener mejores aproximaciones. No obstante, como otros activistas, han replanteado estas bases al empezar a entender el activismo monetario actual y las posibilidades que encierra, rastreando su origen en la teoría económica.

Market Anarchy

Sin embargo, si esta definición computa, la diferencia significativa es que el activismo de mercado amplía el foco y considera que en el mercado, incluso en el sector de este que soporta el peso del estado, tenemos infinitas oportunidades de conseguir sustituir a las funciones del estado de forma rupturista o progresiva, sobre todo en el caso de comunidades reales, pequeñas y decididas.

El agorismo es anarquismo de mercado revolucionario. En una sociedad anarquista de mercado, la función positiva del derecho y la seguridad será proporcionada por instituciones de mercado, no por instituciones políticas. Los agoristas reconocen, por tanto, que estas instituciones no se pueden desarrollar a través de la reforma política. En cambio, vendrán como resultado de los procesos de mercado. Como el gobierno es el bandidaje, la revolución culmina en la supresión del gobierno por acción de los proveedores de mercado de seguridad y derecho. La demanda del mercado para los proveedores de servicios de este tipo es lo que dará lugar a su aparición. Desarrollo de la demanda que vendrá del crecimiento económico en el sector de la economía que rehuye expresamente la intervención del Estado (y, por tanto, no puede cambiar al Estado de su función de proveedor monopólico de seguridad y derecho). Ese sector de la economía es la contraeconomía, mercado negro y gris.

Brindar libertad a los individuos y superar mediante el mercado (cualquier mercado libre) las lacras del capitalismo de amigotes en que vivimos son objetivos plenamente comunes, y del análisis de los procesos que llevan a esa superación también hemos hecho tarea.

Confluencias en legalidad y legitimidad

Right-and-Wrong

La legitimidad del intercambio es lo que cuenta en primera instancia, aunque hoy usemos herramientas plenamente legales para conseguir nuestros objetivos de autonomía individual y comunitaria. Siempre que los llamados delitos que se cometan sean crímenes sin víctima, la legitimidad permanece. Por tanto, tanto los objetivos como los métodos del agorismo son una vía perfectamente válida de activismo de mercado. Con el adm ampliamos tácticas hacia las posibilidades que sí son admitidas por la legalidad vigente en cada caso, por la economía convencional de cada momento y lugar, considerando, por supuesto, la necesidad de buscar sus límites en ocasiones para construir en mejores direcciones.

No es la legalidad, por tanto, sino la legitimidad, la principal guía que usamos para clasificar a alguien como activista de mercado (para enunciar incluso una acción de mercado), y es la legitimidad lo que primero buscamos en nuestras acciones. Sin embargo, consideramos que el mercado negro no es suficiente, ni es válido para todos, ni es necesario recurrir a él en la mayoría de los casos. Puede ser activista de mercado un contrabandista tanto como el dueño de una pequeña tienda de informática o una industria.

Cuando definimos adm dejamos a un lado conscientemente la legalidad o ilegalidad de las tácticas usadas, y adoptamos una mirada relacional para poder partir de bases firmes que permitan integrar y entender múltiples formas de acción y pensamiento transfomadores, a través del intercambio libre de bienes y servicios. Apoyándonos en la legitimidad es como podemos hacer frente a encrucijadas legales como los derechos de propiedad intelectual o los monopolios estatales y la forma de confrontarlas. Es en la práctica de cada activista donde consideramos que resulta más inteligente para la mayoría poder actuar a largo plazo y sin peligro de agresión por parte del Estado. Pero la legalidad no es, no puede ser, lo que legitime su acción. Es un extra operativo.

En este sentido, la contraeconomía no plantea ningún dilema per se mientras no suponga una violación de los principios generales del derecho, así que el agorismo es una forma de activismo de mercado perfectamente válida.

Cuan bien encajan hoy Emprendetoriado, Economía Directa y Activismo de Mercado

Hoy los discursos similares al nuestro están creciendo y el planteamiento básico está bien explorado. Pero estos discursos no son, ni mucho menos, los mayoritarios en el activismo pedigüeño al que llamamos comúnmente activismo. Sin embargo, son ellos similares los que proponen modos que realmente pueden mejorar nuestras vidas.

Agora, Anarchy, Action

Agora, Anarchy, Action

Aunque consideramos muy válida la crítica de Rothbard al agorismo, basada en el enorme peso del trabajo asalariado que él vivió, creemos que su análisis es precisamente el que pone de relieve la importancia de comprender el agorismo y a los agoristas hoy. En su búsqueda de sustituir proletariado por emprendetoriado podemos hoy reconocer una adecuación a la tendencia del tejido productivo auténticamente innovador. La Economía Directa, a la que quizá preferimos referirnos como producción directa – toca post dedicado a las “economías” directa, colaborativa y similares -, es una muestra de que la tecnología e Internet han traído el pensamiento de Konkin a primer plano. La crisis de las escalas es patente, la producción directa una aventura al alcance de muchos sin grandes capitales, y la crisis está dejando clara la mayor resiliencia de las empresas familiares, comunitarias y cooperativas.

La producción distribuída y la moneda distribuída devuelven soberanía al individuo mediante el poder que da la competitividad, materializando (la producción) y protegiendo (la moneda) un nuevo valor para al conocimiento, el trabajo duro, la creatividad y el ánimo honesto de satisfacer mutuamente nuestras necesidades.

El rechazo a la propiedad intelectual: devolucionismo, devolucionismo expropiador y copywrong

anarchiaallaterza1La misma Wikipedia, reina de la centralización más benigna y exitosa, es una bendita forma de contrabando en materia científica. Cuando SKIII escribió el Manifiesto Neolibertario, el mundo era muy diferente, aunque las redes informáticas prometían ya maravillas para muchos y exitían planteamientos como el Proyecto Gutenberg de Michael Hart, entre otras utopías que hoy no están en algún sitio, sino en todas partes. Hoy, la lógica de la propiedad intelecto-industrial lastra pero, gracias a internet, ya no aplasta. El artículo copywrongs de Konkin, una aproximación libertaria al problema de la propiedad intelectual, da una muestra de coherencia y solidez en esta materia que, por suerte, tiene su eco por todas partes hoy en día. No es original, pero forma parte de una sana tradición que perdió la partida, mas nunca la razón.

Es [el copyright] una criatura del Estado, pequeño murciélago del Vampiro. Y, por lo que a mí respecta, la palabra debe ser copywrong.

El avance teórico contra la propiedad intelectual es tan sólido como el avance del océano sobre un puñado de sal, y la red ha hecho que el avance práctico sea cada vez más firme. Otra cosa es que sea aún suficiente para tumbar al pequeño esbirr© del Leviatán.

dominiopublicoNo sólo la cercanía y el linaje nos hacen destacar el devolucionismo planteado por los indianos en base a la “licencia” de Dominio Público, sino también su solidez y su visión práctica. No obstante, con lo expuesto anteriormente, parece claro que no nos limitaremos aquí a apoyar una progresiva reducción legal del sistema de patentes, pues ya tiene quien le defienda y quien le guarde del avance. Incluso quien dice ponerlo en duda, el Creative Commons, no es más que un soporte para su perversa lógica, dando una salida cómoda para el que quiera sentirse alternativo y filantrópico, pero aún desee adherirse al privilegio atando a todos los demás uniltareralmente. Al final, CC no es más que un bálsamo para el sistema clientelar que defiende las patentes y es defendido por ellas, y su uso es una claudicación.

Por tanto, nuestra acción y nuestros proyectos en incubación en este ámbito se asemejan más a los contrabandistas de Wikipedia o los editores de libros liberados, y, aunque le dedicaremos más de un post en próximas fechas, podemos adelantar que se trata más de un devolucionismo expropiador que negociador, basado en la fundamental ilegitimidad de la propiedad intelectual y su incompatibilidad con los derechos de propiedad en cualquiera de sus formas mínimamente elaboradas. Ilegitimidad al atacar tanto la propiedad unipersonal como la comunitaria, la presente y la futura. Es decir, defendemos la legítima defensa contra un robo que, gracias a la red, es una defensa cada vez más eficiente y eficaz. Y siempre desde todo ángulo: tanto a nivel de legitimidad pura y dura como poniendo de manifiesto su inherente absurdo o su carácter perjudicial para la innovación, la competencia y el desarrollo.

Incoherencia y martirio

gorismoanarquismodemercadoEl agorismo es una estrategia dirigida a un tipo de revolución muy concreta – de carácter dudosamente universalista – que pretende instaurar en un territorio dado un sistema basado en derechos y libertados y abolir el estado a través del mercado negro de forma pacífica.

Procede subrayar los entendimientos y desentendimientos que hubo entre Konkin y Rothbard, quedándonos con su mutuo acuerdo de que esas disensiones enriquecían sus planteamientos, así que no ahondaremos en este punto, ni nos dedicaremos a levantar una bandera de uno u otro color. Ambos sustentan modos válidos de activismo de mercado y activismo pro-mercado. Sin embargo, en el activismo de mercado planteamos una estrategia diferente, con mimbres distintos, que tratamos de articular tanto calibrando los hechos como entendiendo mediante imágenes sólidas la estrategia y la táctica.

Consideramos que es necesario añadir, de cara a conseguir objetivos comunes con la contra-economía, acciones de mercado dentro de la legalidad y en los posibles vacíos legales que la tecnología y la creatividad permiten ocupar. En muchas ocasiones es su legalidad lo que las hace potentes, pues rinden tributo, es cierto, pero continúan adelante y consiguen, cada cierto tiempo, más abundancia de la que se les roba, permitiendo una acción en ocasiones más disruptiva y más dura contra injusticias extendidas.

Esto permite alternativas fuertes en el mercado que no pongan a sus representantes en riesgo de cárcel y, por tanto, otorguen mayor alcance a sus acciones, como se puede ver en la forma que, a día de hoy, adoptan las alternativas de mercado a los servicios coactivamente ofrecidos por el Estado, muchas de ellas perfectamente legales. Al menos, lo son mientras el estado de turno se da cuenta de que le restan capacidad de control y extracción de rentas, momento en que, inevitablemente, buscará la manera de tasarlas y controlarlas.

Resumiento y concluyendo

anarquismo_panarquismoEs fácil entender por qué consideramos que el agorismo es una forma válida de activismo de mercado, y que es una fórmula declaradamente extrema en riesgos. El agorismo siempre ha conllevado algunos presupuestos concretos, más o menos prácticos hoy, y más o menos acertados en el análisis, que no le quitan un ápice de fuerza como propuesta. Recomendamos fuertemente leer el Manifiesto Neolibertario, que actuará de eje para poder entender el andamiaje actual de múltiples planteamientos libertarios que, al menos desde aquí, consideramos perfectamente compatibles entre sí a nivel de coexistencia.

Debemos reconocer que el activismo de mercado fue formulado teniendo muy presente al agorismo y la idea de que es necesario construir al margen de lo existente para, llegado el momento, poder dar un pacífico portazo en estancias que nos desagradan pero de las que la inmensa mayoría de la sociedad no pretende prescindir. De ahí que, a pesar de que sus promotores no concuerden en determinadas bases teóricas, dichas bases serán analizadas cada vez con mejores herramientas extraídas del análisis de la interacción social, la tecnología, la psiconeurología y la economía o el derecho, por poner unos pocos ejemplos. La concordancia en objetivos y en el análisis estratégico y táctico es casi total.

Es la legitimidad lo que nos hace considerar válida una acción, pero la legalidad de la misma o su desregulación, mientras dure, permiten que el activista de mercado siga adelante generando nuevas y mejores formas de interactuar con otros a través del mercado.

Emercado_manosn el ámbito práctico, son la moneda distribuída, la producción distribuída y la posición de cada cual frente a la propiedad intelectual las claves del éxito de cada iniciativa y de todas en conjunto.

De la misma manera, otros planteamientos que se contienen claramente en lo que llamamos activismo de mercado, como el emprendedurismo antisistema, son también medios legítimos aunque sean mucho más concretos, y algunos de ellos contengan – o dependan de – una apuesta concreta de organización social de la que el adm conscientemente carece.

Dentro del espectro en que pensamos, es probable que cada activista tenga que enfrentarse a sí mismo a menudo, a fin de determinar si las acciones necesarias para continuar o hacer crecer su apuesta de mercado le sitúan en una situación de incoherencia con sus valores. Es decisión de cada cual.

De la misma manera, es muy probable que las ideas de una persona le lleven a no hacer ciertas cosas, a ni siquiera considerarlas, o a gastar recursos en combatirlas en su entorno haciendo activismo, pero no activismo de mercado – o quizá incluso haciendo apuestas ruinosas de mercado por autolimitarse – dirigiéndose hacia el martirio, que es el punto en que se está inmolando, el punto en que todos los que constituímos su entorno hemos perdido la capacidad de esa persona para generar bienestar y salud socioeconómica a su alrededor.

Por tanto, ni debemos ser incoherentes ni debemos caer por nosotros mismos en el martirio. Pero el lugar en el que cada uno sitúe para sí mismo la incoherencia y el martirio no es algo que podamos definir aquí. Cada uno lo desarrollará en función de sí mismo y aquellos con los que interacciona. Cada uno tiene una brújula.

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“La extinción de la democracia en Europa”

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La situación adversa que le está atravesando el modelo y las acciones de Syriza, probablemente no vaya a hacer cambiar de forma de los firmes defensores de la necesidad de tener un Estado-nación fuerte (o una patria) como forma de establecer nuestras relaciones con el entorno.

Sin embargo, como evidencia un artículo de Theodoros Karyotis publicado en Diagonal, si que puede volver a convencer a aquellos “desmovilizados” que aceptaron el paso a una determinada “conquista de las instituciones” podría ser útil para la construcción de unos intereses políticos que realmente se alejaban las posturas de los movimientos autónomos que quieren derivar hacia la descentralización absoluta y la toma de nuestra soberanía personal.

Syriza ha sido un agente de desmovilización, poniendo fin a la crisis de legitimación que dio un papel protagonista a la creatividad social y la autodeterminación de los movimientos, y ha promovido la institucionalización de las luchas, la marginación de las demandas que no encajaban con su proyecto de gestión estatal, y la restitución de la lógica de la representación y delegación política, que promovió la inacción y la complacencia. (…)

La percepción de pérdida del poder político sobre su propia vida está haciendo que muchos europeos den un giro hacia partidos xenófobos y reaccionarios que prometen un retorno al Estado-Nación autoritario. La izquierda europea mira con perplejidad como sus esperanzas de una UE basada en la solidaridad y la justicia social se desvanecen junto con los esfuerzos de Syriza de negociar una salida humana de la crisis de la deuda griega.

Es el momento oportuno para que una amplia alianza de fuerzas sociales lleve adelante un “Plan C”, basado en la colaboración social, el autogobierno descentralizado y la administración de los bienes comunes. Sin pasar por alto su importancia, la política electoral nacional no es el campo privilegiado de acción cuando se trata de la transformación social.

La extinción de la democracia en Europa debe complementarse por el fortalecimiento de las comunidades auto-organizadas a nivel local y el establecimiento de fuertes lazos entre ellos, junto con un giro hacia una economía basada en la solidaridad y las necesidades humanas, y la gestión y defensa colectiva de los bienes comunes. El contrapoder social de los oprimidos debe enfrentar el poder social del capital directamente en su espacio privilegiado: la vida cotidiana”

Theodoros Karyotis. Syriza se ha rendido, es el momento de reforzar las resistencias populares. Diagonal (negritas mías)

Aunque Karyotis siempre ha sido crítico ante el auge de Syriza y plantea la necesidad de buscar un modelo que supere la gestión estatal, en los últimos meses me pareció entrever en él cierto discurso que permeaba la necesidad de una sumisión de los movimientos sociales al programa de la izquierda estatista como medida de presión. Eso que gustan en llamar “unidad popular”. Lo cierto no todo es Syriza en Grecia y hay un interesante ecosistema que favorece las estructuras autónomas y autogestionadas como forma de proveer servicios de forma alejada de los cauces del imperativo estatal y como forma de organización laboral. Y sería una pena que fuese fagocitado por las rigideces de la burocracia.

De hecho, si uno de los mayores enemigos del sistema de salud no-estatal surgido en los últimos años han sido algunos sectores de Syriza, hechos como los de estas semanas pueden llevar a replantearse a muchos activistas la necesidad de volver a abrir los ojos y volver a las luchas por la descentralización.

Pero también nosotros. Hay que plantearnos todos de nuevo la relación con el Estado-nación, al que podemos llamar en su modelo actual democracia representativa, o que algunas como Esperanza Aguirre llaman “democracia sin adjetivos”, pero que no es otro que el sistema de poder bajo el que nos ha tocado vivir. Por eso, opinar en su contra, puede llegar a ser peligroso, tan peligroso como el siguiente fragmento:

La libre asociación en la que dice fundamentarse [la democracia] no es tal, ya que desde que nacemos estamos obligadas a pertenecer a este régimen sin posibilidad de elegir otra forma de vida, no nos asociamos libremente con las instituciones de enseñanza ya que no es legal aprender de otra manera, ni nos asociamos libremente al trabajo porque no controlamos lo que producimos, ni consensuamos el horario, ni tenemos capacidad para organizarnos con los compañeros y compañeras.
[…]
La democracia se basa, en un principio, en la adopción de una manera colectiva de tomar decisiones, de elegir gobiernos y de regular sociedades. Esto no es nada nuevo. Desde tiempos prehistóricos aparecen consejos, reuniones locales y asambleas en las tribus humanas para decidir lo que atañe al conjunto de sus componentes. Incluso en las épocas más arcaicas de la monarquía, el rey no podía tomar decisiones alegremente sin, como mínimo, consultarlas con algún tipo de consejo (ya fuera militar, de sabios, de jefes familiares o de clan, etc.) y siempre debía respetar una tradición. Lo que cambia de unas formas de decidir a otras, además de la nada baladí aparición y progresiva institucionalización de la Autoridad, es el grado de sistematización y organización de dicha autoridad.
Grupos Anarquistas Coordinados. Contra la democracia (Resaltado mío)
 ¿Estamos llegando a la extinción de este sistema de poder? Para que se extinga es necesario que los individuos salgan de su sometimiento al mismo, y se planteen cómo quieren pasar a gestionar sus recursos, su vida, las externalidades y la forma de relacionarse con su entorno. Como se plantea el teórico del poscolonialismo Achille Mbebe
¿[C]ómo se lleva a cabo la lucha para la concentración de medios del poder de coacción […], y en qué condiciones permitirá construir un poder político sobre los escombros del que le precedió? ¿Qué otras condiciones amenazan con desembocar en el fracaso mismo del Estado como tecnología general de dominación, y qué otros dispositivos y organizaciones tomarán su relevo?
Achille Mbebe. Sobre el gobierno privado indirecto. En castellano, incluido en Necropolítica. (Resaltado mío)

Y más aún, es posible enfrentarse a esta concentración de poder de la que habla Mbebe. Quizá. Por eso resulta interesante escuchar las diferentes propuestas de organización que nos tenemos que plantear de aquí en adelante y que nos permitan generar la autonomía que necesitamos mientras buscamos un las estructuras que nos confieren tranquilidad y seguridad.

Pero para que la seguridad no aplaste esa autonomía que parece que perseguimos, tenemos que plantearnos también si cómo compartir nuestro espacio, si vamos a tener que compartir nuestro futuro obligatoriamente con nuestro vecino mediante una ley de mayorías o cada uno puede elegir bajo que modelo de coordinación quiere estar.

Por eso me resulta interesante la propuesta de Susanne Tarkowski Tempelhof en la siguiente charla en un TEDx, en el que plantea que cada uno de nosotros debería de ser capaz de elegir con quién se alía y quién le provee los servicios que le dan esa seguridad y esa “gobernanza”. Que no es otra cosa que la libre asociación de la que nos hablaban en “Contra la democracia”. Algo que algunos llaman cooperación, otros diversidad, y otros mercado:

Pero poder elegir nuestros sistemas de cooperación a nivel autónomo, personal o colectivamente, nos abre la necesidad de plantearnos la continuidad del territorio. Pensar sobre si el monopolio territorial de la gestión es siquiera lógico. Replantearnos lo local, lo que sentimos cercano, que en ocasiones y para determinadas cuestiones puede variar geográficamente o no ser rígido, sino fluido.

Creo que para poder favorecer el cambio de nuestro entorno y prepararnos para esa “extinción de la democracia”, necesitamos rodearnos de activistas e innovadores. De gente capaz de plantearse su entorno y enfrentarse a los problemas. Y comenzar a empoderar el conjunto de las dinámicas, costumbres y discursos que constituyen las ecologías activistas de las que formamos parte.

Ese entorno nuestro, que generalmente asociamos como local, y que algunos queremos potenciar en ese sentido, cobra nuevo sentido actualmente. Ya, para muchos de nosotros, lo local, aquello con lo que tenemos contacto todos los días, no siempre está en las distancias cortas sino en los tiempos cortos. En las relaciones de alta confianza e inmediatas que nos unen aunque en la práctica la distancia no sea pequeña.

Como leí en un post sobre Silk Road hace días:

“En la misma semana, recibí una onza de hongos psicodélicos de Oregón, un cuarto de libra de una magnífica marihuana de Canadá disfrazada de huevos en polvo […] y cristales de MDMA del tamaño de un pulgar desde Holanda. […]

Detrás, estaría un chaval que probablemente vive en Holanda y tu estás en Florida […] pero te puedes sentir seguro y estas convencido de que lo que cada persona está encontrando es lo que refleja su propia personalidad […]

Es lo nü-local.

Chase Hoffberge. In Defense of Silk Road

Me gustaría poder darle un nombre a esa nueva cercanía, a ese nuevo local, pero no me gusta generar nuevas definiciones. Aunque sería cómodo. Nü-local, translocal, postlocal. No lo sé, tampoco le doy mucha importancia. Lo que sí que es cierto es que si estamos dispuestos a actuar sobre las cosas que nos rodean, es hora de plantearse la confianza en las soluciones pasadas, y buscar nuevas vías para la política, o el activismo, o el emprendimiento, o cómo le quieras llamar tú.

By |julio 15th, 2015|AdM|7 Comments

La propiedad de los medios de producción (de dinero)

(…) [N]o hay un significado fundamental del dinero o del intercambio monetario. En cambio, el significado del dinero es una construcción social contingente. En ausencia de objeciones no-semióticas a los mercados, el significado social del dinero, de los mercados y de la mercantilización es relativa, no absoluta.

Jason Brennan, The meaning of money. Bleeding Heart Libertarians

Moneda colectividad hijar CNT

En torno al debate de la situación griega, diversas posturas políticas salen a la palestra y una de las más habituales entre los círculos de la izquierda es la necesidad de unas políticas monetarias y fiscales concretas, que actualmente están impedidas por la ausencia de soberanía de los bancos nacionales, cedida al Banco Central Europeo y a su “independencia política”, que lo convierte en un instrumento que pretende regular la moneda para establecer una inflación lo más próxima al 2% como axioma de funcionamiento del sistema.

Por ello no es de extrañar, que en determinados colectivos incluidos dentro de Syriza hayan surgido voces que quieren que el país imprima moneda. Los bancos nacionales de cada país de la Eurozona tienen capacidad de imprimir euros. Una de estas propuestas supone la desobediencia a estos límites en cuanto a la cantidad de euros a imprimir y aumentar la liquidez del país usando la impresora dineraria -y afectando a toda la zona euro-.

No pretendo entrar en el tema sobre si la “producción de dinero” se realiza así en la actualidad o el debate en torno a distintas perspectivas con respecto a las políticas monetarias y fiscales. Pero sí evidenciar que gran parte de la soberanía de una institución recae sobre la capacidad para decidir sobre la herramienta de intercambio que emplea. Y para un Estado, parte de su soberanía recae sobre la capacidad para decidir sobre la producción de dinero.

De ahí por ejemplo los artículos que enlazábamos el otro día en los que Yanis Varoufakis hablaba del peligro de Bitcoin como una moneda “apolítica”. Obviamente, apolítico dentro de los márgenes del estatismo supone que el control de la moneda está fuera de su campo de actuación, y es político y gobernado si existe un control encauzado a través de ese paradigma llamado democracia representativa, que construye unas vías de supuesta legitimidad para la toma de decisiones del gobierno en un Estado, y por tanto quiere transmitir la idea de que mantiene unos márgenes de legitimidad para toda la población bajo su manto. La moneda es política porque el Estado es el único capaz de hacer políticas monetarias.

Y precisamente es ahí donde radica nuestro interés por el Bitcoin y sus derivados. Nosotros que queremos transferir la soberanía del estado al individuo, creemos que es importante cambiar la relación y el compromiso que tenemos hacia las divisas que empleamos. Por tanto nos parece interesante transmitir la posibilidad de crear dinero que actualmente tienen los Estados y los bancos a toda la ciudadanía.

Las distintas monedas libres, privadas y criptomonedas permiten nuevas formas de acercamiento a la creación de divisa. Por eso estos días hemos estado debatiendo en torno a eso que hemos llamado “activismo monetario” como contraposición a la política monetaria, que parece propiedad de determinadas instituciones estatales y supra-estatales.

Alejándonos de las dificultades técnicas del protocolo, Bitcoin transfiere la acuñación de moneda a los usuarios mediante un sistema de “prueba de trabajo”. De forma simultánea se crea y distribuye la moneda mientras se recompensa a los usuarios (mineros) que hacen posible que la red funcione de forma distribuida, sin elementos centralizadores. Son los “mineros” los que dan infraestructura para los pagos mientras supervisan que no haya duplicidades ni falsificaciones. El protocolo tiene algunos problemas y puntos débiles, pues aparecieron de cárteles mineros (las pools) que dejaron de ser simples “sindicatos” de trabajadores por el mantenimiento de la red para tener demasiado poder sobre la moneda, haciendo incluso peligrar su fiabilidad. Además, existe un número máximo de bitcoins pre-programado, que llevará a un sistema deflacionario y otras ideas que habréis oído.

Algunas de estas cuestiones pueden gustarnos más o menos, para mí, lo interesante no es un debate sobre si “Bitcoin sí o no”, si no cómo diversas monedas están ensayando modelos para la creación y distribución de la divisa, la riqueza y los recursos, mientras establecen el campo para la experimentación en cuanto a las políticas monetarias a su alrededor en función de cómo quieren organizar a la comunidad en torno a ella, la idiosincrasia de sus usuarios o su finalidad. Y sobre todo, la posibilidad de tomar partido activamente. Y puede que no fuera la primera divisa digital , pero tiene una gran característica de su parte: es open-source y por tanto permite crear derivados a partir de ella.

Volviendo al tema de Grecia, durante un encuentro en Londres la semana pasada, Andreas M. Antonopoulos, una de esas personas que conocen muy bien tanto la tecnología como el ecosistema de Bitcoin, habló extensivamente de las relaciones entre Grecia y el Bitcoin dada su procedencia familiar griega durante los primeros minutos de la charla. Y me gustaría seguir algunas de las ideas del vídeo que creo encajan muy bien en el debate sobre la necesidad de plantearnos si entrar al juego de luchar en el campo de las divisas.

La verdad es que cuando intentamos definir qué es dinero, se suelen emplear tres cualidades básicas: ser unidad de cuenta, depósito de valor y medio de intercambio. Como bien apunta Antonopoulos en la charla durante los primeros minutos, la volatilidad marca la vida reciente de Bitcoin, y le predice nuevas explosiones y caídas como lo ocurrido tras el rescate de Chipre y movimientos en China. Pero bueno, ninguna divisa cumple perfectamente las tres opciones y ni euro, ni dolar, ni rublo mantienen sus valores. Así que tampoco vamos a decir que Bitcoin sea divisa porque no es “dinero perfecto” actualmente según el modelo, porque ninguna moneda lo es.

En el Bitcoin, uno de los problemas es estar abierto a un acceso global y sencillo, con voluntad universal, pero con una capitalización de solo 4.400 millones de dólares, lo cual le hace ser demasiado volátil, en manos de cualquier inversor de la gran industria financiera su valor se puede ver manipulado. El propio Antonopoulos reconoce en el vídeo que invertir en Bitcoin es una mala idea. Cuando hace tiempo Juanjo Pina hablaba del Osel, un proyecto de  divisa digital murciana, estabamos hablando quizá de una herramienta que restringe, pero su interés solo local y sus voluntades no universales la hacen menos proclives -por ser menos accesible, pero también menos interesante- a este tipo de ataques financieros. Pero claro, esa misma cualidad la hace menos potente. Y la estructura centralizada de la mayor parte de las monedas locales, y su voluntad totalizadora sobre el territorio, hace que sean interesantes durante las primeras etapas de su funcionamiento, mientras todavía sean un instrumento en el que se funcione en gran medida por confianza personal y con transparencia, pero que puedan llegar a ser capturadas rápidamente, o a adquirir comportamientos institucionalizados poco interesantes (y avanzar hacia lo que podríamos llamar una fiatización).

La aparición de las criptomonedas hace que peligre el centralismo y el control de los estados sobre los intercambios de sus ciudadanos. La competencia de monedas no es algo nuevo, al contrario, es habitual en la Historia. Pero si queremos ver el miedo de un Estado a perder el control sobre estos intercambios no hay más que ver el control cambiario de Venezuela, o los fuertes controles aduaneros a la importación de divisa en Argentina, que llevan a un importante mercado negro de dolares (el dólar blue).  Por ese mismo miedo, la estrategia contra las criptomonedas es la propaganda, la asimilación de las mismas como una herramienta de “terroristas, pedófilos y narcotraficantes”. El caso que veíamos el otro día de los kovols de Mikhail Shlyapnikov que suponen la persecución a los que acuñen su moneda  en Rusia. Curiosamente en Reino Unido la estructura puede ser de intento de captura.

Pero sin embargo en el presente, la moneda y la bancarización tal y como la conocemos, la convierte en una estructura de control. Apunta Antonopoulos en el vídeo que las obligaciones de control y espionaje a las que están sometidas las cuentas bancarias en Europa, relacionadas con el control de identidad, el Know Your Customer (KNC, Conoce a Tu Cliente) y las leyes anti-“blanqueo” hacen que sea difícil llevar al mainstream el Bitcoin, pero no sirven para evitar lo pretenden los estados, sino para controlar a los que “no tienen nada que ocultar”.

Al final, la decisión debe de ser particular y tendremos que elegir cómo queremos proteger cada uno nuestros recursos, precisamente, por esa voluntad activista y para ayudar a aquellos que así lo estimen oportuno, Entropy Factory colocaron un cajero de Bitcoin en Grecia aprovechando el vendaval. Porque lo que buscamos con el activismo monetario es que podamos encontrar las herramientas que estimamos más importantes en cada momento.

 Hacking-M-Pesa-Transactions-Data-Mining

Para finalizar, me gustaría coger al vuelo uno de los usos de Bitcoin que Antonopoulos marca como más interesantes en el vídeo para debatir sobre otro tema. En concreto hablo de las remesas de dinero de los emigrantes a sus países de origen. Las transferencias internacionales son uno de los grandes lastres en estos casos y en Bitcoin estas comisiones se ven muy disminuidas, y son indiferentes del país (aunque algunos como Amir Taaki predicen que las comisiones en Bitcoin llegarán a ser mayores que con las tarjetas de crédito).

Una de las herramientas diseñadas para el envío de remesas es Bit-Pesa, que emplea Bitcoin como intermediario para enviar dinero a Kenia (y otros países africanos), que es recibido en carteras de M-Pesa y Airtel Money, ampliamente utilizadas por la población local. El primero es un sistema de transferencia de dinero de la compañía keniata Safaricom y el segundo, como su nombre indica, de la rama local Bharti-Airtel; ambas importantes compañias de telecomunicaciones móviles locales. El sistema es simple y funciona extensivamente básicamente gracias a que se puede recargar y enviar con la moneda local en una gran red de establecimientos y para tener una cartera solo hace falta un teléfono movil clásico: vía SMS.

En una sociedad como la africana que no ha pasado por el modelo de banca occidental y que está escasamente bancarizada, no solo es un sistema de transferencia de la divisa local, sino que se acaba convirtiendo en un punto a medio camino entre un servicio financiero y una divisa digital de facto (hasta para el pago de impuestos). Y no paran de aparecer iniciativas similares competidoras, o en países vecinos, o por parte de los bancos locales, que intentan proveer de un servicio que la población demanda.

Algunos grandes bancos ya comienzan a comprender que esta población no realizará una bancarización pasando por sus servicios para luego ir a la divisa digital, sino que la historia y el progreso se demostrarán no lineales. Mientras tanto, Google, Facebook y Apple intentan lanzar sus wallets con similares motivos.

¿A dónde me dirijo? Puede que haya un cambio en los dueños de nuestros bancos. La posición oligopolística en la que el dinero es controlado por grandes instituciones puede no cambiar y símplemente haber una transferencia del control de los Estados y bancos tradicionales a grandes compañías de telecomunicaciones y las proveedoras de servicios on-line. Pero sus estructuras, y nuestra capacidad de soberanía puede ser la misma que la que tenemos ahora.

Por ello, creo que es por lo que no debemos tener miedo de considerar introducir a la moneda en nuestro activismo diario. En todas sus vertientes. Si seguimos considerándolo algo secundario, cambiarán los nombres, pero la seguiremos teniendo poca soberanía. Por otro lado, creo que cada vez usaremos menos divisa en efectivo, y esta situación nos abre una vía privilegiada para la experimentación con las divisas digitales, que nos permiten cambiar plenamente las estructuras de poder y las topologías que las soportan. ¿Mi apuesta personal?, de momento, está muy cercana en el desarrollo de monedas abiertas, totalmente descentralizadas y programables.

By |julio 13th, 2015|Activismo, Activismo de Mercado|3 Comments

Activismo monetario: la apuesta por Bitcoin y Blockchain

Blockchain-1600x1081Es cierto que, si Bitcoin no se convierte en aquello para lo que tiene potencial, esto es, el auténtico estándar de moneda heredero del patrón oro, tampoco pasa nada. El blockchain seguirá ahí, la hidra ya saca cabezas sin que nadie las corte y las criptomonedas siguen testando caminos. Una de ellas ganará, porque Bitcoin es dinero de verdad, con las características que el dinero siempre tuvo (salvo la fisicidad del respaldo), y el dinero fiat que yo llevo en el bolsillo no lo es. Recuperar el poder del dinero que se nos expropió es tan importante que dejarlo de lado puede erosionar o anular la más magnífica de las revoluciones productivas.

Pero bueno… no pongamos el carro antes que los caballos. Bitcoin sigue adelante y mejorando y traspasando barreras cacareadas. Bitcoin es el 90% de las transacciones basadas en Blockchain, y, confundido con una burbuja en ocasiones, bajo amenaza de regulación o prohibición, con quienes también tratan de entenderlo y con los estados tratando de hacer la competencia con sus “monedas” electrónicas, sigue monetizándose como se espera y como no., a veces convirtiéndose en alternativa seria, en lugares concretos como Grecia, a problemas que giran en torno al modelo de banco central con reserva fraccionaria y ausencia de respaldo. No sólo conocemos el estado de la monetización de Bitcoin y conocemos también de cerca el modelo de otras criptomonedas de uso al alza, sino que podemos ver los movimientos en puntos clave.

Si lo que hay no te parece perfecto, cámbialo, ahí tienes el código. Ayudarás a los forkeados también. Pero dejar hoy el dinero en manos de los estados es tan disparatado como siempre fue. No nos olvidemos de a qué es una alternativa y contra quién compite: contra los mismísimos bancos centrales.

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Produce, aprende, innova, arriésgate y sigue adelante para salir de tu crisis… Tranquilo, otros están ocupándose de que, cuanto antes, los estados y los supraestados no tengan la capacidad de tirar todo tu trabajo a la basura manipulando la moneda. Sin suelo no hay saltos.

Y ojo: no es cierto que los aesires estemos centrados en la difusión de las criptomonedas y la criptografía, ni de lejos. Nosotros estamos en el otro gran bloque imprescindible para un cambio: el de la producción p2p, materializando la economía directa y centrándonos en actuar a través del mercado, además de que hemos empezado a ampliar la apuesta a lo largo de 2015 y gateamos en investigación sobre autonomía por post y audio.

Pero no nos podemos olvidar de que hay otros que pueden robarnos nuestro trabajo con un chasquido de dedos, también llamado quantitative easing.

¿Defectos? Thor los tiene. Sin embargo, Thor no es fácilmente forkeable para superar sus defectos, y no puedes hacer otro cuando lo pillas borracho o se evidencia que la sabiduría no es lo suyo. Pero con Blockchain sí puedes.

¿Estamos preparados para recuperar la moneda, una tecnología que se nos robó en el siglo XX poco a poco desde 1929 hasta la vil culminación?

En posteriores posteos hablaremos de cómo la moneda distribuída – ante todo la de mayor alcance, aunque testear lo local y lo discontinuo deben ir en paralelo – y la producción distribuída son claves para el activismo de mercado actual, y de cómo pueden favorecer una contra-economía de bajo riesgo, largo alcance y pequeña escala.

By |julio 11th, 2015|Activismo, Activismo de Mercado, AdM, maxipost, Mercado|6 Comments

¿Estamos preparados para el activismo monetario?

Brasil Moneda Local

Mikhail Shlyapnikov es un granjero ruso que ha tenido que enfrentarse a los tribunales acusado de “crear su propia moneda” para intercambiar los productos de su trabajo con su entorno, una pequeña comunidad bastante autónoma en la localidad de Kolionovo. Rusia, que no se enfrenta por primera vez a que aparezcan monedas alternativas al rublo y teme perder el poder sobre la divisa, ha acabado prohibiendo los kolions, pues así se llamaban estos vales impresos sobre papel fotográfico. El sistema, a diferencia de lo que ocurre con el dinero fiat, se basaba en la confianza directa.

Y es que aquel que posea la capacidad para dominar una herramienta tan potente como  el dinero, mantienen un gran lazo sobre el poder de los que lo usan. Ahora que la situación del Estado griego y su relación con la UE están a debate, no está mal recordar como su ya ex-ministro de economía especulaba con la posibilidad de emplear el Bitcoin como herramienta de la Eurozona, y que plantee su peligro precisamente por ser una moneda “apolítica”.

Sin querer entrar en esa agenda mediática, lo cierto es que en Grecia se está experimentando un proceso de aparición de monedas privadas por parte de empresas y colectivos que favorecen la liquidez y demuestran que sí que existen mercados para los recursos. En Reino Unido las libras de Bristol, Brixton o Exeter funcionan activando y cambiando relaciones en las economías locales y otros proyectos van a aparecer pronto, así como van a establecer vías de cooperación.


Al igual que con otras divisas, o al igual que ocurría en el caso de Shlyapnikov, la relación personal con una divisa depende mucho de la confianza que tengamos con la entidad que la controla. Y con la capacidad que tengamos de poder evitar su posible monopolio, cambiarla o emplear otra moneda. La aparición de alternativas siempre abre un campo muy grande para la libertad financiera.

Las divisas basadas en blockchains, como el Bitcoin, permiten plantear la posibilidad de una descentralización total de las instituciones. Al ser una tecnología open source permiten que, ante el descontento o la posibilidad de innovación, se produzcan evoluciones y puedan ser empleadas como base para divisas futuras. De esta forma, se pueden crear monedas que dependan de determinadas comunidades o valores, y en las que el concepto de control “político” adquiera un sentido mucho más líquido y basado en confianzas personales. Como ejemplo, FairCoin, que supondría un punto intermedio entre lo que estamos acostumbrados a ver por monedas locales y sociales y las tecnologías basadas en criptomonedas; pero que además abre nuevas estructuras para algo tan importante como la financiación de unidades productivas.

En fin, parece que se evidencia un momento en el que no solo enfrentamos nuestro activismo a cómo empleamos las divisas de que disponemos, sino a qué divisa le damos nuestra confianza y qué topología tiene. Desde el activismo de mercado, la producción de divisas, pensar sobre cómo son y cómo nos afectan, diseñar divisas o en quién confiamos para diseñarla o gestionarla es una más que interesante propuesta para la acción.

Parece importante, entonces, plantearnos nuestro síndrome de Estocolmo y la relación de seguridad que tenemos con la moneda. Eso que apenas nos planteamos, pero que es un campo de batalla donde está en juego mucho poder. Y como activistas, no podemos abandonar.

 

By |julio 9th, 2015|AdM, minipost|4 Comments

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